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Bill Buchanan

Hace once años cuando conocí a mi esposa, Heather, inmediatamente nos apresuramos a “atar el lazo”. 
Habíamos tomado una determinación y nadie iba a detenernos. 
Si bien los primeros dos años de matrimonio fueron emocionantes, siguieron algunos años difíciles. 
La novedad se desgastó, y yo comencé a sentirme como que estaba metido en algo en lo que no había meditado lo suficiente. 

Lamento decir que sentí amargura hacia mi esposa y hacia nuestro matrimonio. Comencé a caer nuevamente en algunos hábitos viejos y dolorosos, lo que no ayudó para nada. Cuando pensé que las cosas no podían ir peor, Heather me anunció que estaba embarazada.

Lo que debió ser una noticia feliz llegó como una advertencia a enderezar las cosas. Tenía 25 años, era un músico luchando por surgir, y pronto sería padre. Aunque en muchas ocasiones pudimos habernos dado por vencidos, confiamos en que el Señor nos llevaría a través de los años difíciles. Y así sucedió. Dios lo hizo. Heather y yo cumpliremos once años de casados este próximo octubre, y tenemos dos hijos maravillosos: Troi que tiene siete años, y Sydney que tiene tres.

Nuestras dificultades al principio de nuestro matrimonio no son algo de que estar orgullosos, pero ahora, mirando hacia atrás, puedo ver a esas pruebas como los dolores que conlleva el crecimiento y que nos prepararon para un matrimonio mejor. “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. (Santiago 1:2, 3). Tomen esta lista de consejos de otro joven que, desafortunadamente, aprendió estas cosas de la manera difícil, pero que encontró sus respuestas respaldadas por la Palabra de Dios. Mi oración es que esto les bendiga a ustedes y a su futuro.

Diez cosas a considerar antes del matrimonio

1. El matrimonio es un compromiso de por vida.
 “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así”. –Mateo 19:6-8

2. Su matrimonio atravesará períodos difíciles, pero recuerde que es un compromiso de por vida.
 “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. –Santiago 1:2, 3.

3. Sea un siervo de su cónyuge, poniendo las necesidades de él o ella antes de las propias.
 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”. –1 Corintios 13:4, 5

4. Aprenda a perdonar... y a olvidar.
 “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. –Mateo 6: 14, 15

5. Admita cuando está equivocado, y busque la reconciliación con su cónyuge.
 “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. –Mateo 5:23, 24

6. Hagan planes juntos, pero no se sorprenda cuando las cosas no salgan como ustedes planearon.
 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. –Romanos 12:2

7. Comuníquese a menudo, pero no traten de cambiar a su cónyuge. Más bien, traten de alentarse y fortalecerse el uno al otro. Usted no puede cambiar a su cónyuge, pero sí puede cambiarse a sí mismo.
 “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”. –Lucas 6:41, 42

8. No dependa de su cónyuge para satisfacer todas sus necesidades. Sólo Dios puede hacer eso.
 “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”. –Jeremías 17:5

9. Un esposo debe estar dispuesto a cumplir el papel que Dios le ha dado.
 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosas semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”. –Efesios 5:25-28

10. Una esposa debe estar dispuesta a cumplir con el papel que Dios le ha dado.
 “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. –Efesios 5:22-24
 


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