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Aprovecho este medio para enviarles palabras de aliento y ánimo en estos difíciles momentos que atraviesa nuestra nación.

Señala el SALMO 46:1-3:
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulacionespor tanto, no temeremos aunque la tierra sea removidaY se traspasen los montes al corazón del maraunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza
 
Ante los acontecimientos ocurridos, la Palabra nos anima a NO TEMER, y a fortalecernos en buscar el rostro de Dios para recibir paz y nuevas fuerzas, por que después de jornadas así "los habitantes de la tierra aprenden justicia" (ISAIAS 26:9). La expresión “no temas” aparece 365 veces en la Biblia; es como si Dios nos dijera “no temas” cada día del calendario, o “puedes contar con mi paz” (Juan 14:27), llevando a El toda preocupación y ansiedad en oración, ruego y acción de gracias (Filipenses 4:6-8). 

Mucha gente, tras la intensidad dramática de los desastres presenciados, tiene temor, y se pregunta: “¿Qué viene ahora? ¿Qué puedo esperar ahora? Mi casa se ha venido abajo, mis sueños se han venido al suelo”. Muchos han sufrido severas pérdidas personales, familiares, físicas y materiales. Muchos están experimentando el dolor ante la pérdida de un ser querido, otros viven la angustia de parientes desaparecidos, y se preguntan “¿Puedo esperar algo bueno después de lo que he sufrido?”. 

El salmista nos señala en Salmo 39:6-7: 
39:6 Ciertamente como una sombra es el hombre; 
Ciertamente en vano se afana; 
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. 
39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? 
Mi esperanza está en ti. 
39:11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, 
Y deshaces como polilla lo más estimado de él; 
Ciertamente vanidad es todo hombre. 


Situaciones como las que ha atravesado nuestra nación en los últimos días nos recuerdan la enseñanza del salmo: como una sombra es la vida, y es fundamental reflexionar sobre nuestras decisiones e intereses en función de nuestra dimensión trascendente ¿tenemos seguridad de donde pasaremos la eternidad?¿Vivimos bajo la influencia de la corriente de este mundo, amontonando riquezas y bienes, cuyo destino no podemos asegurar? 

El verso 11 nos explica que Dios “deshace lo más estimado del hombre” y, como dice otra porción de la Biblia, nos corrige…porque nos ama. Nos remece para sacudirnos interiormente y que evaluemos nuestras prioridades. 

Pero el verso 7 nos llena de confianza y libertad: “Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? 
Mi esperanza está en ti.” ¿Cuál es tu esperanza? ¿Es Cristo el Señor?

 
Creemos, junto a otros líderes cristianos, que este es un llamado de advertencia de Cristo para su iglesia, a dejar la tibieza y a asumir un activo papel intercesor frente a las consecuencias de los desastres ocurridos. También creemos que este es un llamado a un arrepentimiento nacional y –tal como lo hizo Nehemías- debemos confesar la iniquidad de nuestra nación, que ha promovido sistemáticamente la violación de los principios y modelos bíblicos produciendo una cultura enferma de individualismo, ira y agresividad, hedonismo y materialismo, una sociedad que calza en el perfil descrito por el profeta Isaías en capítulo 1:5-6 “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.  
1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.
 

Aceptemos el llamado de Dios a llenarnos de compasión ante las multitudes desamparadas y dispersas, comprometámonos con la Gran Comisión, compartiendo la salvación que hay en Cristo a toda persona, cumpliendo nuestro llamado de ser “la sal de la tierra y la luz de este mundo”. 
 



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