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El trabajo fue ordenado por Dios. Fue su invento creativo desde el comienzo Aunque no sabemos los detalles, la Biblia declara que Dios trabajó (Génesis 1 y 2). Al trabajar, somos semejantes a Dios. Como Dios, el ser humano tiene la habilidad de trabajar, hacer planes, implementarlos y ser creativo.

Además, declara Génesis 1:29 y 2:15 que Dios dio a los hombres la tarea de gobernar y cuidar la creación. En el trabajo el hombre comparte el propósito de Dios establecido en la Creación de sojuzgar la naturaleza. El trabajo está lleno de propósito: es para servir a Dios, proveer un beneficio para la humanidad y sojuzgar la naturaleza al programa moral de la creación.

El trabajo de Adán y Eva antes de la Caída tenía tanto una dimensión física como una dimensión espiritual. Con respecto a su trabajo en el huerto de Edén, Dios les dijo que “labraran” y que “guardaran” el huerto (Génesis 2:15, cft. Con “guardar” en 3:24, referido  a “guardar” el camino al árbol de la vida). Adán y Eva tenían la misma responsabilidad, una mayordomía espiritual inmensa, antes de su rebelión contra Dios.

Dios quiere que los seres humanos trabajemos mientras tengamos vida (Génesis 3:19). El trabajo no fue resultado de la Caída. Lo que Dios quiere decir en Génesis 3:17-19 es que habrá dolor y esfuerzo cuando los humanos buscan resultados productivos. También hay fuerzas que restringen esos resultados. Hasta la muerte, los humanos siempre se enfrentarán con el trabajo difícil. Dios no creó el trabajo como algo tedioso, eso es el resultado del pecado.


El trabajo tiene 3 propósitos básicos:

1.       El trabajo provee el dinero –o recursos- para comprar las necesidades de la vida (Mateo 6:11). Jesús dijo que era apropiado orar por el pan de cada día, y una manera en que esta oración es contestada es a través del trabajo.

2.      El trabajo mejora la calidad de vida. El trabajo da satisfacción en la vida, y esto es el factor más importante en pronosticar la duración de una vida, aún más importante que la felicidad y otros factores físicos. El trabajo se relaciona con la salud sicológica y mental. Una persona recibe el sentido de dignidad personal y valor de su trabajo. La gente sin trabajo frecuentemente sufre de depresión, baja autoestima y de trastornos mentales. Dios ha dado el trabajo como un don para sentirse realizado en la  vida (Eclesiastés 2:24-25).

3.      El trabajo tiene como propósito final servir a Dios. Colosenses 3:22 al 4:1 es el pasaje acerca de la actitud apropiada para el trabajo. Aquí Pablo escribe a siervos y amos, en una relación muy similar a la de empleador y empleado en la actualidad.

En este pasaje, Pablo explica 3 principios éticos del trabajo:

1.       El principio de la obediencia, constancia y sinceridad (3:22). El cristiano debe considerar el trabajo un asunto de obediencia a Dios; es una mayordomía que exige un compromiso de obediencia y constancia, aun cuando no está mirando el jefe. También estamos llamados a realizar nuestro trabajo con sinceridad y diligencia.

2.      El principio del señorío de Jesucristo; los obreros cristianos sirven a Cristo el Señor (3:23-24). Jesús es nuestro verdadero jefe, trabajamos para El, y debemos ver nuestro trabajo como un servicio para él, y no sencillamente para el empleador.

3.      El principio del significado eterno del trabajo. Colosenses 3:24 señala que la razón por la que los cristianos mantenemos una ética del trabajo tan alta es porque sabemos que Dios nos recompensará. Una parte del sistema de “premios” o galardones involucra premio por nuestro trabajo. ¿Qué sucedería con la calidad de todos los productos y toda la producción si todos los obreros vieran su trabajo según la pauta de Colosenses 3?

Debido al pecado, el significado del trabajo ha sido distorsionado y tergiversado. El trabajo es solamente un medio para llegar a un fin. La meta es disfrutar el producto final y trabajar porque solamente es un medio para llegar a ese fin –la vida cómoda. Aun los cristianos caemos en esa mentalidad. Pero la comodidad no es el fin.  El trabajo es un fin en sí mismo, es una mayordomía conferida por Dios, y cómo lo hacemos tiene implicaciones eternas.

Implicaciones de le ética cristiana del trabajo

Todos deben trabajar. Ya que Dios ordenó el trabajo, los humanos encontrarán su realización solamente en el trabajo. Es la clave para encontrar el propósito de la vida.

1.       La excelencia es la norma para el obrero. Efesios 6:6-7 exhorta al cristiano a servir de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres. Es decir, no para complacer a los hombres sino para complacer a Dios. La norma divina de la excelencia debe ser la norma humana.

2.      El respeto y la obediencia deben ser observados en el trabajo. Tanto Colosenses como Efesios desafían al siervo (empelado) a mostrar respeto a su amo (empleador). Este también debe mostrar respeto y tratar con bondad a su empleado. El amor, el respeto mutuo, y la justicia deben caracterizar la relación entre empleador y empleado.

3.      Todas las profesiones de todo tipo, suponiendo que son legal y bíblicamente éticas, son honorables ante el Señor. No hay división entre trabajo secular y trabajo sagrado. Todo trabajo da gloria a Dios y satisfacción al ser humano, si se hace con el fin de glorificar a Dios (1 Corintios 10:31).

4.      El trabajo provee una oportunidad para testificar. Cuando el discípulo de Cristo sigue la ética del trabajo, manifiesta un mensaje fuerte, tanto verbal como no verbal, de un enfoque sobrenatural del trabajo. El mundo de hoy necesita ese testimonio poderoso.

5.      El trabajo realmente es una forma de adoración. Tal actitud cultiva honestidad, integridad y excelencia.

En conclusión

El Evangelio de Cristo trae la transformación completa del ser humano. Trae responsabildad personal, dignidad y propósito –valores clave para una ética productiva, centrada en Dios. El trabajo diario del cristiano es una ofrenda diaria.
 



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